Carne de ausencia

.....Entonces llegó la oscura nada. Me alcanzó el miedo que venía corriendo tras de mí y el hielo me cubrió los huesos.
.....Saqué las garras y profané la carne de tu ausencia, esa que yo misma había parido, y sangraste y sangré y sangraron mis ojos y los tuyos. Grité hasta que se me acabaron el aire o los gritos y todo se volvió inútil.
.....Ya basta. Ya basta. ¡Ya basta! Los gritos espantaron a los curvos. Ahora quiero salir de este laberinto de dudas, de esta tempestad de contradicciones. Quiero dejar de lastimarme al transitar sobre vidrios que otros rompieron.
.....Sigo aquí. Sola. Con una angustia que me estruja la piel, las costillas, la piedra – corazón. Muerta de ganas de vivir, de dejarme ir, de que me anclen nuevos brazos aunque más no sean los míos aferrados a otro cuerpo. De alguna manera, aun te extraño, te busco y te espero. Pero ya no te necesito.
.....Espero despertar un día y recordar en mis humores otros miembros.