Mi mano en la tuya

····· Se me comprimió el mundo en la garganta; me recorrió la médula un chispazo, una corriente; un chisporroteo me enrareció el aire y florecieron todas las primaveras en mi rostro. Y tuve miedo, mucho miedo de hundirme y perderme en ese laberinto movedizo y extraño de los pliegues de tu palma.
······· Un mano: una mano de hombre que me tornó niña y amante; sólo un contacto, un roce que se volvió más físico que todas las fisonomías del cosmos, más real que todos los mitos precedentes. Una mano que me descorrió muchos velos en tan sólo un instante, que me hizo preguntarme, acaso, si esto sentía con mi mano en la tuya, qué sentiría si tus manos pasearan sobre mi cuerpo.
······ Creo que te preguntaste lo mismo. Mi mano temblaba. La tuya tampoco estaba firme.