[Interrogante]

···· Habíamos ido de excursión; vos, unos amigos y yo. La idea era hacer cumbre en un cerro de esos que sólo se encuentran en sueños, pleno de vegetación e idealismo.
···· En un momento me adelanté al grupo y me adentré en un camino boscoso y ascendente. Al ver que nadie me seguía, busqué un resquicio donde poder verlos y llamarlos para que se me unieran. Al observar entre los abetos, te vi. Estabas besándola.
···· Aguerrida, corrí ladera abajo dispuesta a despedazar las circunstancias. Primero me lancé sobre ella, pero mis puños no acertaron ni a rozarla, así como de ella tampoco obtuve respuesta alguna ante mi ataque. Entonces, me arrojé encima tuyo para arrancarte los ojos... Un amigo quiso interceder, pero era innecesario. Mis manos no podían hacer nada más que estirar levemente tus facciones; y, simplemente, parecía no importarte.
···· Nos elejamos, juntos. Me condujiste por un sendero hasta un claro con mucha luz y una gran caída de agua. Y allí, en ese maldito lugar idílico y epífito, me hablaste.
···· Fue terrible mi sensación al despertar. Es curioso como muchas veces los sueños pueden hacernos ver cosas que nos esforzamos conscientemente en ocultar. Porque con esas palabras oníricas me aclaraste una verdad que aborrezco: que estoy sola, que ya no hay amor, que todo fue siempre un invento, que en vano tengo tanto para dar cuando no querés recibirlo, que estoy perdiendo mi vida esperando que me necesites, cuando en realidad nunca fui necesaria para nada ni para nadie.
¿Es esto cierto?