La princesa también está triste / Sobre el correcto uso del diccionario

¨¨¨Hacía años, había comandado numerosas harcas para luchar contra el gran Rey Rojo, que tiranizaba el cosmos, hasta lograr la victoria. Desde entonces era ella la gobernante mayor del universo. Pero ahora, sin pecoreas ni eutrapelias, la mujer se aburría. Una cara larga, unos ojos sin albedo, un constante bostezo en forma de Omega ( tres índices nada buenos), se habían adueñado de ella, que no hacía más que dedear sobre el trono mientras pasaban los evos.
¨¨¨Su hijita Pucará (fruto de ciertos amores ilícitos - nunca confesados – con el Rey Rojo, que habían servido como finta en su momento), una madoninna de corta edad, estaba aquejada de lo mismo. Ya había dejado atrás sus épocas de llorona y ahora una abulia general se enseñoreaba de ella. Luego de que la nodriza la acaroñaba, sus sueños se poblaban de escenas de huídas y afufas. Creía firmemente en poder un día rescatar a su padre de los calabozos de palacio y huir luego, para tomar un nuevo rumbo. Estaba segura de que eso era lo que ella debía hacer, que era su derecho; y las salvas nunca entendieron de peligros ni de candideces extremas...